Montes de María logra un hito histórico: la JEP reconoce al territorio como víctima del conflicto armado.
Tras casi dos décadas de lucha social organizada, el movimiento de la Organización de Población Desplazada, Étnicas y Campesina de los Montes de María (OPDS) y las comunidades de esta región, alcanzaron un logro histórico: el reconocimiento de los impactos socio ecológicos que dejó el conflicto armado en la subregión de los Montes de María. Este acto es una victoria de toda la región, de cada persona, comunidad, ecosistema y especie que ha resistido, defendido y cuidado este territorio.

El jueves 4 de diciembre de 2025, en el municipio de Ovejas, Sucre, se realizó un acto simbólico en el que la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), con la presencia de la Organización de Población Desplazada, Étnicas y Campesina de los Montes de María (OPDS) y de otras organizaciones locales de víctimas, acreditó al territorio de los Montes de María como víctima del conflicto armado en el Macrocaso 08 (Crímenes cometidos por la fuerza pública, agentes del Estado en asociación con paramilitares o terceros civiles).

El reconocimiento es resultado del esfuerzo colectivo de organizaciones locales, campesinas, afrodescendientes e indígenas, que durante años han trabajado para visibilizar los impactos socioecológicos del conflicto armado, incluyendo la degradación del suelo, la afectación de acuíferos, la pérdida de biodiversidad, el debilitamiento de la producción agroalimentaria étnica y campesina y la amenaza a la soberanía alimentaria. Como señala OPDS en su informe a la JEP:
“…el despojo de nuestras tierras y la imposición de proyectos agroindustriales en el marco del conflicto armado ha generado consecuencias contrarias a los intereses ambientales, culturales y económicos de las comunidades étnicas y campesinas presentes en el territorio montemariano. Entre otros, mencionamos los profundos cambios en el uso del suelo y tenencia de la tierra, el impacto en la producción de alimentos, los cambios en el paisaje y la circulación de recursos vitales como el agua”.
Con este acto, la JEP reconoce la estrecha relación de las comunidades montemarianas con la tierra, el territorio y la naturaleza, y evidencia que la violencia armada no solo afectó a las personas y comunidades, sino también a la biodiversidad, los ecosistemas y demás especies de la región. Como señala el Auto MPVG-502 del 7 de noviembre de 2025:
“No queda duda para el despacho de que hay prueba sumaria suficiente de la victimización y de los daños y afectaciones causados al territorio de Montes de María con conductas y hechos graves ocurridos por causa, con ocasión o en relación directa o indirecta con el conflicto armado, que trascendiendo la dimensión humana involucran de manera decisiva al territorio que tiene derecho a su acreditación”
La acreditación del territorio montemariano como víctima es una decisión histórica para la región. Primero, porque plantea la necesidad de proteger la diversidad biológica de la subregión y todas las relaciones vitales que sustentan la vida comunitaria y ecológica. Segundo, porque aborda los derechos de las generaciones futuras montemarianas. Tercero, porque reconoce a las comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas de los Montes de María como guardianes y agentes de conservación y protección del territorio y la naturaleza.
Esta reivindicación ante la Jurisdicción se enmarca en la apuesta de las OPDs y comunidades locales, por la permanencia digna en el territorio y la construcción de la paz territorial, que implica reconocer los derechos a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición para todas las comunidades, los seres y ecosistemas que conviven y resisten en los Montes de María.



¿Ahora que sigue?
Las OPDS planteó a la JEP tres retos clave en la solicitud de acreditación: adoptar medidas cautelares para proteger lugares naturales, incluyendo el Bosque Seco Tropical y los acuíferos afectados; esclarecer la verdad y señalar responsabilidades sobre cómo el conflicto armado facilitó la imposición de la agroindustria y sus impactos socioecológicos; y garantizar la participación efectiva de las organizaciones étnico-campesinas en la restauración, protección y conservación de la naturaleza reconociendo las iniciativas comunitarias existentes .

La tarea para Montes de María es la apropiación de esta acreditación y avanzar en la restauración territorial desde cada comunidad, entendiendo que es una tarea que involucra a toda la región. Para lograrlo será necesario propiciar y gestionar jornadas pedagógicas y espacios de diálogos con las comunidades, entes territoriales, instituciones académicas, Corporaciones Autónomas y Ambientales y entes de control ambiental.
Así lo reafirmaron los liderazgos de Opds durante el acto simbólico:
“Tanto el macro caso 08, como este auto, son símbolos de resistencia, porque hemos persistido e insistido en que nuestro territorio merece mucho más”.
“El reto es cómo articularse con otros procesos para darle contenido a la decisión judicial, y eso implica el reto urgente de socializar en todos los rincones la decisión. El auto llama a la unión y la articulación de todos y todas”
“Nos hemos embarcado en una aventura restaurativa y estamos dispuestos a sostenerla, toca salir a echar el cuento y pensar colectivamente el territorio”.

Cómo OPDs se espera que esta decisión permita impulsar acciones de restauración del equilibrio ecológico de toda la región, con la participación activa de las comunidades y de la naturaleza misma. Aunque es solo un primer paso, sin duda alguna, representa una oportunidad histórica para reforzar la agenda ambiental regional y movilizar a todas las entidades y comunidades hacia un proceso de paz y reconciliación que incluya la sanación de la naturaleza y de las personas.
Este logro también fue posible gracias al acompañamiento y al trabajo articulado de Guernica 37 y CAJAR a lo largo de este proceso.
Apoyo en redacción y revisión: Nyria Ramírez – Okan Tissué y Juliana Galindo – Guernica 37